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Selección de campañas publicitarias contra la violencia de género

Lunes, Agosto 23rd, 2010

Como cada año por estas fechas, Periferia se encuentra en pleno proceso de gestación de la creatividad para la campaña contra la violencia de género que se realiza desde el Ayuntamiento de Terrassa. Parte de este proceso creativo se destina a un observatorio de lo que se ha realizado durante el año anterior en ese sentido, a nivel de acción publicitaria. Más que nada para no repetir ciertos mensajes que tienden a ser inevitables o recurrentes.

Tras varios años diseñando campañas desde un enfoque contructivo y positivo hemos aprendido a valorar el esfuerzo que hacen ciertas agencias y publicistas en este sentido. Aquí os dejamos una breve recopilación de campañas recientes que han abogado por ese planteamiento constructivo, no por ello menos directo, evitando el consabido morbo de recurrir a imágenes de mujeres maltratadas:

Saca Tarjeta Roja al Maltratador
Ministerio de Igualdad (Gobierno de España)
La campaña ha conseguido un buen eco mediático gracias a la colaboración de diversos personajes populares y a una idea de fondo tan sencilla como un gesto de desaprovación. A destacar también el carácter participativo de la campaña, que permite subir una foto con tu propia tarjeta roja.
www.sacatarjetaroja.es

tarjetaroja

MaltratoZero
Secretaría General Iberoamericana y Organización Iberoaericana de Juventud (OIJ), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Ministerio de Igualdad
Realmente similar en concepto a la que ha realizado el Ministerio de Igualdad, en cuanto a que utiliza la figura de personajes populares y también permite la participación de los usuarios, subiendo sus propias fotos para interactuar con el diseño y el eslógan. Dicho eslógan es rotundo y ligeramente transgresor, digamos que desafiante.
Facebook oficial de la campaña

maltratozero

Cerrar la puerta al maltrato también es tu responsabilidad
Instituto Andaluz de la Mujer (Consejería para la Igualdad y Bienestar Social)
Mediante un desarrollo visual sencillo y un slogan un poco largo para ser realmente efectivo, nos encontramos con esta propuesta, que también conmina a tomar una postura ante la problemática. Este tipo de mensaje imperativo suele ser eficaz, aunque puede encontrarse con la misma sensación de rechazo (sin efecto inverso) por parte de la audiencia.
Facebook oficial de la campaña

cerrarlapuerta

Participación de BBDO en campaña contra la violencia de gènero
Proyecto participativo propuesto por YoDona (El Mundo) a varias agencias
Lo único que sabemos sobre estas propuestas gráficas es que se desarrollaron desde Tiempo BBDO, en colaboración con las ilustradoras Catalina Estrada, Carolina Melis y Nina Chakrabarti. Importante detalle el hecho de que estos mensajes tan duros nazcan de tres artistas femeninas. Formaron parte de una exposición/debate sobre el papel de la comunicación en las causas sociales. A nivel de diseño nos han parecido una propuesta espectacular y transgresora.

puta-72

gorda-72

zorras-72

It happens when nobody is watching
Amnistia Internacional
Acabamos con esta acción publicitaria de Amnistía Internacional, en la que sí que se recurre a la violencia visual (mostrando a un maltratador y a su víctima) pero que recurre a un truco que lo hace interesante y mucho más æfectivo: utiliza un sensor que detecta si el espectador lo está mirando. Cuando alguien observa el cartel ve a una pareja normal y feliz, pero cuando deja de mirar la imagen cambia y la pareja escenifica un episodio de maltrato. Esto deja al público con una sensación real de que algo malo está pasando, aunque sólo lo veamos por el rabillo del ojo. Lástima que este tipo de aplicaciones estén sujetas al handicap tecnológico, al menos de momento.

amnistia

Selección campañas realizadas en Periferia diseño æfectivo
Servicio de Políticas de Género del Ayuntamiento de Terrassa
Concluimos con una selección de las última scampañas realizadas desde nuestro estudio, dentro del marco de la lucha contra la violencia de género, en las que hemos tratado de recurrir siempre a argumentos constructivos, evitando los recursos de violencia gráfica.

esborrem

podemdeixar

toleranzia

El triángulo del diseño æfectivo

Martes, Julio 27th, 2010

Cuando te dedicas durante un tiempo al campo de la comunicación visual acabas por descubrir que existen diferentes discursos dentro del proceso de diseño. En realidad puede haber tantos discursos como personas implicadas. En Periferia, para resumir, solemos reducirlos a tres, que conceptualmente asociamos con cada una de las esquinas de un triángulo.

Sin entrar en los aspectos anteriores a la llegada de un proyecto a la mesa, cuya causalidad puede deberse a innumerables factores, nos centramos en el momento en el que el triángulo se configura: hay un cliente interesado en realizar un proyecto, hay una figura de relación con el cliente a la que llamamos comercial (podría llamarse también gestor de diseño, gestor de cuentas, etc.) y la figura del diseñador.

El triángulo nos permite visualizar fácilmente esta relación a tres bandas, en la que cada parte se relaciona con las otras dos, mediante diferentes discursos, que suponen diferentes objetivos relacionales y diferentes expectativas.

triangle

La orientación que le hemos dado al gráfico no es aleatoria. El proceso de relación resulta más natural de izquierda a derecha, y de arriba hacia abajo. El cliente establece un diálogo, que puede comenzar a una banda (cliente-comercial), o a dos (cliente-comercial, y cliente-diseñador), según el funcionamiento de la agencia/estudio.

El cliente, sea consciente de ello o no, para eso están los buenos briefings, establece un discurso estratégico con el comercial, en el que quedan definidos los objetivos comerciales o la repercusión deseada de la acción que quiere realizar. Esta fase podría resumirse, informalmente, con la expresión: ¿Qué hay que hacer?, o también, ¿Para conseguir qué?

Cuando el comercial traspasa estas necesidades al responsable de diseño, el discurso se convierte en una estrategia de comunicación, donde lo importante es perfilar el conjunto de acciones destinadas a conseguir los objetivos comerciales. Supone el momento de la ingeniería, hablando en términos de comunicación. En este punto, tomamos los objetivos estratégicos como base, pero pasamos a centrarnos en lo siguiente: ¿Cómo lo conseguimos? ¿Qué alternativas podemos ofrecer? En función del tipo de proyecto, o el tipo de cliente, el comercial puede compartir estas cuestiones con el cliente, o simplemente tomar la decisión con el responsable de diseño y pasar a la fase de producción.

Puestos de acuerdo, comercial y diseñador, se establece la última fase, que supone un retorno hacia el cliente. En este punto, el diseñador produce las soluciones que hacen visibles la estrategia de comunicación. Es el proceso de diseño que el cliente entiende más habitualmente como el corazón del proyecto, aunque realmente suponga su fase final. Es un momento clave, porque se enfrenta a dos expectativas muy poderosas relacionadas con el proyecto: las expectativas del cliente, muchas veces subjetivas, e inevitablemente sujetas a su propia opinión personal, y la efectividad de dicha soluciones respecto a los objetivos comerciales. En otras palabras: las soluciones de diseño deben cumplir los requisitos consensuados a nivel comercial, pero también deben complacer al cliente en un plano más emocional. En este punto suelen sobrar las palabras y todo suele reducirse al “me gusta-no me gusta” o el más agraciado “funciona-no funciona”, donde es difícil separar la opinión de una objetiva efectividad.

En el corazón de esta relación triangular tenemos el proceso de diseño, el verdadero proyecto. Las energías fluyen a su alrededor, a veces de manera recíprocra, a veces en una sola dirección, a veces hacia atrás y hacia adelante. Sólo cuando esa energía queda equilibrada en el punto central, donde todos los actores del proceso ven cumplidos los objetivos, podemos considerarlo exitoso y concluido.

Comunicarnos antes de Diseñar

Miércoles, Abril 28th, 2010

graphe

A los que nos dedicamos a esto del diseño nos contratan para que resolvamos discursos e ideas mediante lenguaje visual. Coloquialmente hablando, eso suele significar que nuestros clientes quieren que generemos gráficos atractivos que permitan perseguir objetivos comerciales, canalizar deseos y expresar intenciones. Se da por hecho que debemos “dibujar” bien, entender como mínimo las bases que rigen el lenguaje visual y generar soluciones mediante las diversas herramientas de diseño presentes en el mercado.

La pregunta que lanzo es ¿se da también por hecho que somos buenos comunicadores? O mejor dicho ¿es suficiente con “dibujar bien” o nuestra labor como diseñadores debería llevar implícito un conocimiento sobre comunicación más global?

La etimología de la palabra “gráfico” deriva del vocablo griego “graphé”, que significa “escritura”. La grafía es el modo de escribir o representar visualmente los sonidos. Como sufijo (-grafía) significa descripción, tratado, escritura o representación gráfica. De esta manera, remitiéndonos al orígen del concepto, los gráficos tienen como objetivo traducir nuestra comunicación oral (primero) y representación escrita (después).
Como diseñadores gráficos no podemos abstraernos de la idea de que, antes de proyectar un elemento visual, debemos conocer lo mejor posible los mecanismos del lenguaje, como herramienta humana global. Empezando por los gestos, pasando por el lenguaje escrito y modulándose después a través de las cada vez más variadas disciplinas gráficas.
Toda este reflexión viene a tenor de que uno de los puntos críticos a los que nos enfrentamos cada día es el hecho de tener que gestionar eficazmente la comunicacion “no-gráfica”, con nuestros clientes y colaboradores. Nos damos cuenta de que hay que dedicar una porción cada vez mayor de nuestro tiempo a planificar, explicar y sugerir en las fases previas al trabajo gráfico.
Esto no sólo tiene que ver con la relación con nuestros clientes, en la que suele intervenir un briefing, sino a la comunicación entre el propio equipo creativo, o incluso con uno mismo, en el caso del diseñador autónomo. Articular bien nuestros objetivos y nuestro discurso, planificar y proyectar son actitudes que no deberían resultar prescindibles en ningún caso. Un diseño puede tener sus fallos y seguir comunicando ideas. Pero si el discurso de fondo falla, la acción de diseño perderá todo sentido.

no-grafica

¿Qué hábitos y herramientas podemos integrar para mejorar esos procesos de comunicación previa?

  • Briefing: los diseñadores hablamos mucho de briefings, pero ¿cómo los utilizamos? El briefing no es un trámite para tomar nota de lo que pide el cliente, sino el espacio de diálogo donde se cuece el discurso al que debemos dar forma. Cuanto más corramos para acabar este punto, más lentos iremos en el proceso de diseño, así que merece la pena prestarle espacio suficiente.
  • Reflexiones post-briefing: Una vez hacemos el briefing con nuestro cliente, toca leerlo y revisarlo, antes de ponerse a trabajar. Es la fase donde el equipo creativo comparte sus impresiones y siempre aparecen nuevas preguntas y lagunas. Merece la pena tener previsto este espacio de tiempo en el que el diseñador reflexiona sobre la información recibida y puede sugerir nuevas preguntas y replanteamientos. Esto nos permite crear el conocido contra-briefing, en el que volvemos a hablar con el cliente. Habitualmente el cliente suele agradecer mucho esta parte del proceso, ya que evidencia que el diseñador o la agencia están realmente involucrados e interesados en aportar valor al proyecto.
  • Valoración de propuestas: Vale, nos hemos puesto de acuerdo con nuestro cliente en lo que queremos comunicar y pasamos la fase de generar material gráfico. A veces olvidamos que muchos clientes no tienen el mismo vocabulario gráfico que nosotros y nos frustramos ante sus reacciones a nuestro trabajo. Pero es vital mirar más allá y detectar qué es lo que el cliente quiere decirnos y qué necesita aportar. Es interesante habilitar canales o herramientas cómodas que permitan al cliente intervenir directamente: a veces basta con tener un canal como Skype o Messenger abierto, para dialogar; otras veces podemos trabajar en base a un PDF en el que ir insertando notas compartidas; incluso podemos usar Google Docs para compartir un documento del proceso creativo. Lo cierto es que cada día disponemos de más canales para hacer estas gestiones, muchos de ellos gratuitos.
  • Contrastar resultados con objetivos: Esto puede ser tan formal como una memoria, en la que el diseñador/estudio justifica el porque de las decisiones de diseño adoptadas, o tan informal como una conversación telefónica. Pero es interesante que cliente y equipo de diseño afirmen su conformidad y vean justificadas las decisiones adoptadas en relación a los objetivos. Tras la acción realizada será el momento de valorar en qué medida se cumplieron los objetivos, para reformular lo que haga falta en futuros proyectos.

Como puede verse, el diseño gráfico, entendido como el trabajo técnico-visual, sólo es una parte de lo que acabamos de comentar. Una parte muy importante, claro, pero sólo una condensación de todo el esfuerzo realizado durante el diálogo entre los diferentes interventores en el proceso de diseño. No cabe duda que trabajar constantemente en la mejora de nuestra comunicación “no-gráfica” sólo puede aportar valor a nuestro trabajo, hacerlo más efectivo y ayudarnos a establecer relaciones sólidas con nuestros clientes.