Cierra los ojos y piensa en como escribes una “a”… Si te acuerdas de como trazas sus líneas con un bolígrafo o un lápiz todavía eres de los que aprendieron caligrafía en la escuela y la sigues llevando contigo.
Nuestros padres cuando eran pequeños llevaban los dedos manchados de tinta por el tintero y la plumilla, nosotros nos manchábamos si al bolígrafo se le petaba la carga y mucho me temo que al ritmo que vamos, nuestros nietos nunca se mancharan con tinta…
Metida en esos pensamientos el otro día cavilaba si realmente dejaremos de escribir con “nuestro puño y letra” y si cuando marchemos de casa en vez de dejar una nota en el suelo o en la mesa del comedor, enviaremos un sms o un whatsApp. ¿Que será de nuestra escritura?! Quedan pocas reliquias de quien todavía escribe a mano puesto que, muy normal, nos hemos enganchado rápidamente al tren de la tecnología.
Ya somos más rápidos tecleando en el ordenador que escribiendo a mano, ya empezamos a estar cómodos leyendo letra digital y no letra manuscrita, y ya empezamos a dejar en el olvido la caligrafía de nuestra abuela, la de nuestras padres o la nuestra misma….
¿Acaso cuando hace que no escribes una carta? Y… ¿un mail?
Aún nosotros no, pero los que suben, si no se interesan por aprender caligrafía, perderán mucho por el camino y quizás perderán la oportunidad de leer manuscritos, descubrir una carta de su bisabuela o una postal de los padres en su viaje de nupcias. Según estudios hechos tiempo atrás, se ha demostrado que quien tiene el aprendizaje de la caligrafía le aporta mejor capacidad de asimilación de conocimientos y que su cerebro tiene mayor capacidad para ciertos parámetros en los que no soy una entendida. Pero si los científicos se paran a estudiar (con lo que hay por descubrir todavía!) cómo son las distintas grafías y que es lo que la caligrafía aporta a las personas… Carai diría que es importante seguro. Y creedme, positivo también.
Con la curiosidad, navegué por la red (no, no ojeé libros en la biblioteca!) y vi distintos artículos acerca del miedo a la pérdida de la escritura y sumado a que tuve la suerte de poder hacer las clases de Keith Adams y Oriol Miró (excelentes calígrafos de nuestro tiempo), te das cuenta de la falta de amor y de entendimiento que hay hacia la caligrafía y su arte. Una pena.
Es realmente un arte al alcance de todos y que realizábamos sin parar: un placer que conlleva mantener una relación con tus pensamientos y el papel a través del lápiz o el pincel… El placer de dejar huella y disfrutar con ello. Ir de aquí a allá, de un trazo a un número, a mil líneas, a navegar con el doodling… a perderte en un laberinto de tinta donde encuentras un paseo por ideas nuevas, viejas… creas a la vez que navegas…pero en un papel. Intentar navegar de la misma manera por un word o un illustrator es imposible, simplemente diferente.
La belleza de las notas, con los matices, con la cálida sensación de que alguien ha dejado huella y tiempo para ti… se pierde. Como el calor humano y personal que fue portavoz de alegrías, sonrisas, penas y noticias tan esperadas. Y sí! los tiempos cambian pero no por eso tendríamos que perder sin preguntarnos antes si lo queremos dejar ir sin más.
Siguiendo con mis lecturas de los artículos ves que “cuando los teléfonos se volvieron universales, la escritura de cartas prácticamente desapareció” y que “en la era del correo electrónico, la mayoría de las personas rara vez necesitan escribir más que una lista del supermercado o una nota breve…”

Y luego te preguntas ¿que tal retomar el hecho de escribir cartas?, aún a alguien que esté cerca en la misma ciudad… ya veréis que experiencia más increíble ¿no estáis hartos de abrir el buzón para sacar facturas y demás publicidades que no te dicen nada? Recibirlas es un regalo pero escribirlas es mejor, ya veréis.
Futuras generaciones en vez de tener una caligrafía personal, que define y dice tanto de cada uno de nosotros, quizás tendrán un tipografía preferida y en vez de escribir con los ascendentes muy largos, las letras muy apretadas o en cursiva, escribirán en Helvetica, Georgia o, esperemos que no, en Comic Sans.
Aunque no es la tecnología el gran malo de la película… miren por ejemplo, como Steve Jobs, cofundador de Apple y actual presidente de esta, habla de cuanto valor le aportó la caligrafía: “sino hubiera tomado clases de caligrafía en la universidad nunca hubiera pensado en colocar múltiples tipos de letra en los ordenadores Mac”. Él mismo introdujo en su Ipad, la aplicación WriteApp, en la que puedes, a través de tu dedo escribir mensajes, notas, etc.
Y en la tecnología también encuentras una iniciativa de un grupo de diseñadores suizos que han inventado la digitalización de la propia caligrafía: en su web, www.fontself.com, a través de su software puedes crear tu propia caligrafía para poder utilizarla en tu ordenador, os lo recomiendo!!!
Un buen equilibrio, como en todo, es lo más enriquecedor y gratificante… ¿nos twitteamos por carta?!! ^_^